miércoles, 20 de septiembre de 2017

Oración vocacional: mes de septiembre

No todo lo que se vuelve ordinario deje por ello de ser maravilloso. El inicio de un nuevo curso es algo que se repite año tras año y, sin embargo, es siempre una extraordinaria oportunidad.

Por eso, el grupo de Jóvenes Oblatos Talita Kum, nos propone esta sencilla y bella reflexión en nuestra oración vocacional: vivir este momento de nuestra vida como un “nuevo comienzo”.


sábado, 16 de septiembre de 2017

Encuentro con misionero de Venezuela en Aluche


Compartimos algunos momentos del encuentro con José Manuel, misionero oblato en Venezuela desde hace 18 años.

Fue en Aluche, en su parroquia de origen, San Leandro.

José Manuel nos contó como viven el y sus hermanos oblatos  la difícil situación del pueblo venezolano

Nos llamo la atención su pasión, su paz y su deseo de acompañar a las personas que les rodean desde el Evangelio y la fe tan arraigada en ese pueblo.

Gracias hermanos por compartir vuestra misión con nosotros.

viernes, 15 de septiembre de 2017

2.118 kms y un "nuevo comienzo"


"Mi alma está unida a ti y tu diestra me sostiene."

Este trozo de salmo me ha acompañado durante estos últimos meses, lo he rezado muy a menudo subido en la bicicleta en el viaje por Islandia y esta misma frase ha sido justo mi experiencia de la expedición.



2118 km es la distancia que me separaba de mi nuevo comienzo (Nowy Początek en polaco, el nombre de la expedición de este año). Un nuevo comienzo muy real que significaba dejar todo lo que tengo para seguir a Jesús y responder a la llamada de Dios. Y empecé a pedalear.

Cada kilómetro fue un reto, cada movimiento de mis pies; con cada bocanada de aire me fui construyendo, Dios me fue construyendo. En esas tres semanas mi vida entera pasó por mi mente una y otra vez: quién soy, qué he aprendido, qué he recibido, qué es lo que he dado... mis pecados y preocupaciones, mis victorias, mis deseos y esperanzas, mi fe... la expedición es una versión de la vida misma en miniatura y yo he vivido la mía propia otra vez en los momentos de esfuerzo, con mi sudor, sufriendo a veces, pero en los momentos de alegría y satisfacción también. 

Hace un año conocí al padre Tomek cuando estuve colaborando como voluntario en el encuentro que la familia oblata tuvo en Wrocław con motivo de la JMJ que unos días más tarde se celebraría en Cracovia. Tomek es oblato de María Inmaculada en la provincia polaca y desde hacía 10 veranos organizaba una peregrinación en bicicleta con la intención de convocar a un grupo más o menos reducido de jóvenes durante unas semanas, unidos en oración por una intención en concreto.

NINIWA Team, que así se llama el equipo, se había recorrido prácticamente Europa entera y había llegado a lugares tan alejados de Polonia como son Marruecos, Jerusalén o Siberia, movido por la oración y la fe en Jesucristo. Cada año, jóvenes distintos se unen al padre Tomek en la que se convierte en una de las grandes aventuras de su vida y se lanzan al vacío simplemente con su bicicleta, una tienda de campaña y un par de alforjas donde transportar la ropa y comida necesaria para los días de experiencia. Así que ni Carlos ni yo pudimos resistirnos.

"Imagina, decide y lucha". Estas tres palabras movieron el transcurso de los acontecimientos. En aquel momento nos imaginamos yendo nosotros también con el equipo NINIWA en una futura expedición. Al volver a España y después de haber pensado sobre el tema, nos juntamos y decidimos que iríamos al año siguiente, este año, que formaríamos parte del equipo NINIWA en su undécima expedición. Y entonces, empezó la lucha.
Hace un año pensé que Dios podía estar en esta locura de viaje en bicicleta y decidí ir a su encuentro. Mi fuerza de voluntad se unió con mi Fe y mi Esperanza y, a pesar de que hasta entonces nunca me había puesto en serio a hacer ejercicio, empecé a entrenarme y a hacer deporte.
Y año más tarde he sido miembro del equipo NINIWA. Mis límites se han roto, nada es como lo imaginaba. Definitivamen
te, cuando estamos con Dios y confiamos en Él, todo es posible. Seguramente haya que subir montañas muy altas para encontrarle, pero nuestro esfuerzo y perseverancia nos llevarán a la meta.


Esta expedición me ha enseñado cómo debería ser mi vida y estoy seguro de que eso afectará en el futuro a la manera en la que afrontaré mi nueva vida y la respuesta a mi vocación.


Por último, la expedición ha sido un encuentro con el prójimo y la oración por él. Me siento muy afortunado por haber sido capaz de hablar con con todos los participantes y haber tenido la oportunidad de conocer a la mayoría de ellos. Todos nos movíamos rezando por una intención común, pedir a Dios que siga llamando al sacerdocio a jóvenes dispuestos a entregarse y colaborar para gloria suya y el bien de su Iglesia (esta era la intención del viaje de este año); pero cada uno de nosotros era totalmente distinto. Conocer cada historia me ha permitido entender mejor por qué las personas que estaban a mi lado estaban haciendo esta peregrinación junto a mí. Y he podido rezar por cada uno de ellos...
Quizás no conozca lo suficiente a más de 6 personas del equipo como para poder decir que les quiero, pero Dios que lo conoce todo, nos ama a todos, y yo rezado con la certeza de que Él sabía lo que cada uno de nosotros necesitaba.

Ahora cada uno tiene que volver a su vida y afrontar su propio "nuevo comienzo". 55 diferentes nuevos comienzos. Sólo puedo desear lo mejor en este nuevo tiempo y sentirme agradecido por haber tenido la oportunidad de vivir esto. Gracias al padre Tomek por su amor a nosotros y habernos cuidado y animado desde el día en que decidimos formar parte de esta historia. Gracias porque he sentido que Dios nos amaba a través de él. Y rezo a Dios por él y por cada miembro del equipo, para que seamos capaces de retomar nuestras vidas con Dios y sabiendo que "su diestra nos sostiene".​

Gonzalo García Mateo


sábado, 9 de septiembre de 2017

Renovación de Votos en el Escolasticado


El día 8 de septiembre, día de la Natividad de la Virgen María, ha sido siempre muy querido por los oblatos. Tanto es así que muchos de ellos han realizado su Primera Oblación en esa fecha.

En este pasado 8 de septiembre, en el Escolasticado de la Provincia Mediterránea, en Roma, 6 jóvenes escolásticos renovaron su Consagración a Dios en la Congregación.

Fue una celebración sencilla y discreta pero llena de significado y alegría. Estos 6 jóvenes quieren seguir consagrándose a Dios y por ello renuevan su compromiso religioso.

Desde Nosotros OMI les felicitamos y lo compartimos con toda la Familia Oblata.

jueves, 7 de septiembre de 2017

GECO: Jóvenes Oblatos europeos en Aix-en-Provence


GECO es el nombre italiano para el encuentro de jóvenes europeos del carisma oblato que se celebró en Aix-en-Provence.

¿Cómo no iba a querer participar?

De España fuimos dos jóvenes, Elena y yo con un oblato, Antonio D'Amore

El GECO para mí ha sido una experiencia preciosa. Cada día tratamos sobre un pilar de la vida de San Eugenio: infancia, familia, comunidad, la cruz, María Inmaculada... 
Ha sido un regalazo por tantos motivos que me faltaría blog para expresarme. 

En primer lugar, una de las cosas que guardo con más cariño en mi corazón es el sentimiento de familia oblata. Éramos alrededor de 50, y pudimos compartir con casi todos durante la semana. Estuvimos con jóvenes checos, alemanes, franceses, italianos, ucranianos y polacos y tuvimos tiempo para hablar con ellos sobre sus experiencias de fe, su caminar con los OMI... Qué regalazo sentir que no estamos solos. 

Es tan bonito sentirse en casa y en familia allá donde vamos... es tan bonito que no haya ningún tipo de barreras cuando Él está en el centro... 

Además, qué maravilla poder vivir ese sentimiento en Aix, donde empezó todo... en la casa donde San Eugenio junto a Tempier y otros jóvenes empezó la congregación. Fue precioso ver la humildad y la sencillez con la que decidieron entregarse a Dios por completo. Mientras veíamos la casa nos contaban que mucha gente que los conocía los llamaba locos... pero, ¿cómo no hacer locuras por Amor? 

Por otra parte, después de la experiencia en Aix me traigo una nueva forma de mirar el mundo, un mirar el mundo a través de San Eugenio. Repasamos los momentos más importantes de su vida, lo que le había hecho ser como era, su ardiente deseo misionero, sus ganas de llevar a Dios al mundo, su fuerza para estar al lado de los más necesitados, su infinito amor a María Inmaculada... Los oblatos nos invitaron a repasar nuestra vida al mismo tiempo. Personalmente, me ayudó muchísimo a recordar cómo me siento llamada a vivir y Ciccio, un oblato italiano, en una homilía nos recordó unas sencillas pautas para vivir como San Eugenio y poder ser luz para los demás: 

-Tenemos que estar dispuestos a atrevernos a salir de nosotros mismos.
- No podemos olvidar que para Dios no hay nada imposible.
- Tenemos que ser jóvenes soñadores, que no se dejan frenar por los límites, apasionados y con ganas de dar testimonio en el mundo.
- Tenemos que pasar la barrera entre ser y hacer. 

Para mí fue uno de los momentos más bonitos del encuentro, que guardo con especial cariño y que me ayudó a redescubrir la importancia de ser jóvenes misioneros en nuestro día a día, con la familia, con los amigos, en la universidad, en el trabajo, en la propia parroquia... Es tan importante dar testimonio en este mundo de prisas del amor y la calma que regala Dios... 

Una de las cosas que más me llama siempre la atención y que allí pude volver a ver es que los OMI siempre dan este testimonio... me asombra la sencillez con la que viven su entrega a Dios, la alegría y el amor que predican y su cercanía. Es una fortuna ser parte de esta familia.

Otro de los momentos más emocionantes para mí fue la Eucaristía en Marsella, junto la tumba de San Eugenio, el ver la alegría con la que cada uno de nosotros, estábamos allí, juntos, diciendo delante de Dios y del fundador que teníamos alma misionera, que estábamos dispuestos a lo que Él quisiera. 


Gracias a esta semana, como decía cuando hablaba del Camino de Santiago, vuelvo a reencontrarme con un Dios detallista, que se hace presente en cada momento en la sencillez más absoluta, en un gesto de cariño, en una sonrisa, en una conversación espontánea a la hora de la comida, en un baile, en un paseo por la ciudad... 

Después de la semana con jóvenes de distintas partes de Europa, sacerdotes, hermanos, una religiosa y consagradas que viven el carisma oblato muy de cerca vuelvo con el corazón lleno de alegría por el tiempo compartido, por la oportunidad de haber estado en Aix y con muchísimas ganas de seguir compartiendo mi camino de fe con los Oblatos y decir como Tempier a San Eugenio cuando le propuso comenzar la congregación: puedes contar plenamente conmigo. 

Gracias a todos los que organizaron el GECO, a los que rezaban por el encuentro, a los jóvenes que dejaron una semana de vacaciones para esos días juntos, y a los que hicieron posible que yo estuviese allí. Gracias por ayudarme a estar cerca de Dios.

Elena y yo siempre decimos que la vida con los OMI es una gymkhana y sólo pido: ¡¡que no deje nunca de serlo!!

María Martín Quirós.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

La misión es hacer del mundo una sola familia


Me llamo Susana y este año me apunté al viaje misionero que organizaron los Misioneros Oblatos a Guinea Bissau. Sentía que Dios me pedía entregar mi tiempo a los demás de manera concreta en este país africano. No sabía muy bien lo que me iba a encontrar, tenía mis miedos, pero sabía que si me ponía en manos de Dios, Él iba a guiarme y cuidarme, y así ha sido.

Desde el primer momento, antes del  viaje, ya me sentía misionera; preparando todo el material donado para la misión, hablando de la misión a mis compañeros, amigos, mi familia y como no, rezando por todo el pueblo de Guinea Bissau que iba a conocer. Entendí así que la misión empieza en cada uno de nosotros, como un camino en el que Dios nos guía, nos acompaña y nos enseña a entregarnos desde nuestra vida cotidiana hasta salir de nosotros mismos,  de nuestras comodidades y miedos para acoger la vida del otro como propia y querer cuidarla como Él lo haría.

Ahora, ya de vuelta del viaje pienso que es muy difícil resumir en palabras una experiencia así, en la que recibes mucho más de lo que das. Así que puedo contar lo muchísimo que he aprendido de cada una de las personas con las que he compartido este viaje. Me vienen a la mente cientos de experiencias vividas con los misioneros oblatos que viven allí, con los jóvenes misioneros laicos italianos, con mis compañeros españoles de misión y sobre todo con todos los guineanos. Con los misioneros oblatos he aprendido que somos una familia allí donde estemos y que ellos son los primeros en dar ejemplo del amor de Dios a los demás. De los misioneros laicos italianos me quedo con el sentimiento de una Iglesia que es capaz de romper fronteras y que podemos caminar juntos sembrando el amor de Dios. Con mis compañeros españoles de misión he compartido la gran alegría de ser misioneros dando lo mejor de cada uno de nosotros en cada momento y descubriendo cada día la riqueza de la sencillez en lo cotidiano. Y por último, de los guineanos no tendría folio para escribir lo mucho que me llevo de cada persona con la que he compartido: los niños te enseñan que la felicidad no la dan las cosas sino el cariño que pongas en lo más sencillo, y que una sonrisa y un abrazo de ellos vale más que todo el oro del mundo; los adultos te dan una lección de educación, de respeto, y también de que el tiempo no es nuestro, que no debemos preocuparnos tanto del mañana, que el  hoy es lo que tenemos y debemos aprovecharlo compartiendo con los demás sin mirar el reloj, sin esperar nada a cambio. La gente de Guinea Bissau te enseña a vivir la vida sin prisas, con sencillez y gratitud. 

 Doy gracias Dios y a todos los que han hecho posible este viaje con sus aportaciones de todo tipo y sobre todo con su ánimo, esfuerzo y oración, para que yo haya podido vivir este regalo tan especial este año. Animo a todo el que está leyendo estas líneas y tenga la inquietud de vivir la misión. Dios me ha enseñado en este viaje que el mundo se puede volver pequeño de su mano y que entregando nuestra vida con generosidad de corazón podemos hacer del mundo una sola familia.


martes, 5 de septiembre de 2017

Nuevo Retiro Provincial en Pozuelo



Como cada año por estas fechas de septiembre tiene lugar el Retiro Provincial de los Misioneros Oblatos en España.

Tras el Retiro que se tuvo en el sector italiano de la Provincia Mediterránea en Asís, el p. Alberto Ngemmi omi, ha viajado hasta Pozuelo para predicar los ejercicios espirituales al sector español.

La reflexión sobre la fe del misionero y del cristiano está guiando los distintos momentos de la predicaciones a un total de 12 oblatos, provenientes de las diversas comunidades oblatas del sector.

El Retiro comenzó el pasado lunes 4 y concluirá el sábado 9 de septiembre.

viernes, 1 de septiembre de 2017

Aprendí de la Misión...


Desde la Procura de las Misiones nos llega este precioso testimonio de Belén, una de las integrantes del último Viaje Misionero.

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Anoche tenía muy claro lo que quería transmitir en este testimonio, de hecho, tomé algunas notas para no olvidarme… pero, lo que es la LUZ de un día nuevo. No se ven las cosas de la misma manera cuando estás en penumbra, sola, con tus pensamientos. La luz del día te permite ver cosas que en la noche no percibes y que hacen que cambie tu atención.

¿Por qué digo esto?, porque así estaba yo antes de ir a la misión, buscando en penumbra el camino mejor para afrontar la vida. Pero durante esos días he ido descubriendo la luz del día… la Luz de Dios, y aquí empieza mi testimonio.


¿Qué es ser misionero?, cuando no lo has vivido, la lógica, lo que las personas creen y que me han preguntado es ¿has pasado hambre?, ¿has cogido alguna enfermedad?, ¿dónde dormías?, ¿es muy duro?, ¡cuánto te admiro!, ¡Qué valiente!... Pero qué lejos de la realidad están estos “estereotipos”, sobre todo cuando se habla de África. Pensamos que vamos a encontrar sufrimiento, tristeza… y yo me encontré con un mundo más cercano a Dios que del que venía.

Nada más aterrizar, esa bofetada de calor, mezclada con la humedad y esa lluvia fresca que nos acompañó casi toda la misión. Fue la manera en que Dios nos dio la bienvenida, aquí vienes a “sentir”, ¡ponte en alerta! Échate repelente para todo lo que pueda desviarte de tu camino misionero, y comienza a andar por esta tierra húmeda, empápate de su sonrisa constante, su amabilidad, su esfuerzo por entendernos, su generosidad para alimentarnos, sus mosquiteras para estar protegidos...

El primer día se te rompe el corazón, ves las condiciones en las que viven, las carencias, las injusticias… ¿pero en qué lugar del mundo no hay situaciones similares? La diferencia la encontré cuando llegamos a Farim. Tanto niños como jóvenes, mujeres… querían saludarte, te daban la mano, te abrazaban, siempre con esa sonrisa que no se borrará ya nunca de mi corazón. Me preguntaba cómo era posible que estuvieran así de alegres cuando tenían heridas por el cuerpo, casi descalzos, y no sabían si iban a poder ir al colegio el próximo curso. La respuesta sólo podía ser una, Dios estaba presente. Jesús sería feliz entre ellos, ¿por qué no lo iba a ser yo? Y así fue.



Ingenua de mí, creía que iba a ayudar, llevar material, a enseñar… y fue esa tierra y su gente las que me dieron una lección.

Aprendí de unos niños que no se cansaban de jugar y cantar. A pesar del calor querían más, siempre sonriendo. Llevándome de la mano, tocándome el pelo, los brazos (las pecas les llamaban la atención). Yendo corriendo a la misión a beber agua, ya que carecen de agua potable… La sonrisa siempre les acompañaba.

Aprendí de unos jóvenes que se entregan por completo a su parroquia, a su pueblo, sin esperar nada a cambio, que te hacían bailar con ellos sin importarles si eras “blanca y mayor”, y que lo único que nos pidieron al final fue que transmitiéramos a España que les gustaría estudiar una carrera (algunos ya están haciéndolo) pero que no tenían material o medios suficientes para continuar.

Aprendí de una mujer hermosa, que nos preparaba cada día esa comida tan deliciosa, a pesar de los escasos recursos de los que disponían; y que, sin entendernos en el habla, lloramos juntas el último día.

Aprendí de unos médicos que, de forma gratuita y con paciencia y cariño, dedicaron dos días a consultar a todos los que lo necesitaban, sin descanso.

Aprendí de unos misioneros Oblatos que se dejan el sudor y las fuerzas en todo lo que hacen por su pueblo (sin distinción de religión), y que aun así, tenían tiempo para cantar, bailar y hacernos pasar muy buenos momentos.
Aprendí de un Joven de 15 años, que nos ayudó y no se separaba de nosotros (con los niños, con los enfermos, ordenando medicamentos, haciendo de interprete, diseñando material…) y que, como otros muchos, no podría seguir sus estudios sin ayuda.

Aprendí de una profesora dulce y fuerte, que me ayudó con la animación de los niños, ella me pidió que le buscara un novio español (ja, ja, ja), la convencí de que ésa no era la solución.

Aprendí de unos compañeros (amigos) de viaje, misioneros como yo. Ellos no sólo me enseñaron otros idiomas, sino a ser tolerante, aceptar lo que soy con mis limitaciones, a ver en la diversidad a un hermano.

Para mí, la Misión, ha sido compartir la Alegría de Dios vivo con los demás, Él está en lo sencillo. No hice grandes cosas… pero SI llenas de AMOR.


Gracias a todos los que hicieron posible este viaje, y en especial a mis dos tías, Aurora y Pili, por inculcarme desde pequeñita su pasión por la misión.

Belén Puebla Escudero

viernes, 25 de agosto de 2017

¡Cuando llegamos a Santiago, el Camino sigue!: María

María, de Tesorillo (Cádiz), comparte su peregrinación y la experiencia que vivió en el Camino.

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María, a la derecha en la foto

Desde que se propuso el Camino de Santiago no dudé en que quería vivir esta experiencia. Siempre tuve muchas ganas de hacerlo y la verdad es que la idea de hacerlo con los Jóvenes Oblatos lo hacía aún más motivador.

La peregrinación empezó para mí con muchas inquietudes... llevaba muchas preguntas a las que quería dar respuesta. Pero, ¿cuál fue mi sorpresa? El Camino te cambia todas las preguntas... te las cambia si dejas que sea Dios el que hable.

Empezamos el camino con una oración que nos invitaba a salir de nuestra tierra. Y eso hicimos. Mochila a la espalda y muchas ganas de caminar.

Para mí ha sido una peregrinación dura, pues el dolor físico se ha apoderado de mí en muchos momentos, pero a la misma vez ha sido preciosa. Ha sido preciosa porque me ha ayudado a reconocer mis límites; me ha enseñado que lo importante no es la meta, sino el camino, y además, que merece infinitamente la pena si ese camino es de la mano de Aquel que más nos ama, Ese que nunca nos deja caminar solos. 
Otra enseñanza que brinda el camino es que todo es mucho más fácil cuando es Dios quien lleva el ritmo, que sólo hay que dejarse en sus manos confiadamente, y que aunque a veces no entendamos nada y se nos antoje muy difícil, Él sabe, y con eso basta.

El Camino ha supuesto para mí un redescubrir a Dios en cada instante, en cada detalle, en lo más sencillo: en conversaciones con el resto de jóvenes y sus testimonios; en un "¿Marieta, cómo vas?"; en cada sonrisa; en cada peregrino que se cruzaba; en la naturaleza; en las oraciones; en las canciones... 

En resumen, ha sido un redescubrir a Dios como centro de la vida, como el Camino. 

Doy muchísimas gracias a Dios por este regalo, por todos los OMI que nos han acompañado (y por los que no estaban físicamente, pero nos acompañaban desde la oración), por cada joven que decide salir de su tierra e ir en busca del Jefe. 
Gracias por haber hecho de la semana del Camino una semana en familia... ¡qué bueno vivir este carisma!

¡¡El camino no acabó cuando llegamos a Santiago, el camino sigue!!

domingo, 20 de agosto de 2017

Oración vocacional: mes de agosto

En este mes de agosto, en el que todavía muchos están de vacaciones y otros trabajando, queremos rezar por las vocaciones oblatas a la luz de “caridad don't stop;”, como impulso a seguir viviendo de aquella caridad, fuente de gozo en todo momento de la vida, que nos caracteriza como oblatos desde el principio de nuestra historia.

En el prefacio, mons. Marcello Zago, nos recuerda que la caridad vivida en comunidad es respuesta a un mundo dividido y egoísta y que suscita conversiones y vocaciones.



sábado, 19 de agosto de 2017

El Camino ofrece reconocer a un Dios detallista y cariñoso: María

Otro precioso testimonio del Camino de Santiago. María de Aluche (Madrid) comparte con nosotros su experiencia.
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María en el centro de la foto

Existen muchos tipos de recuerdos y, para mí, el camino de Santiago en compañía de la familia oblata, es uno precioso de vida.

Me explico: al estar andando entre increíbles bosques de eucaliptos, collares de telas de araña con perlas translúcidas escondidos entre viñedos, personas con las que vas creciendo poco a poco y que van compartiendo trocitos de alma gratuitamente al sentirte familia...  me doy cuenta de que hay pocas experiencias que me hayan evocado tan profundamente y de esa manera la palabra “vida”. Y, mientras tanto, sigues caminando. Sigues conchas y flechas amarillas  mientras que el “¿cuanto queda?” es un una pregunta convertida en misterio que nadie se atreve a sacar a la luz, por si las moscas.

Entre sonrisas a desconocidos y deseos de un buen camino (que ya no sabes si es dirigido al del alma o al de tus pies) musitados entre cansancios del momento, hay mogollones de oportunidades para redescubrir un presente que vale la pena ser compartido, para fortalecer el alma. El camino nos ha ofrecido millones de oportunidades para sorprender y ser sorprendidos. Ofrece reconocer a un Dios detallista y cariñoso. Un Dios de Vida.

Ha habido obstáculos difíciles de superar, (no ha sido un camino de rosas, sino el de Santiago) pero la alegría de saber que los que andan contigo te ofrecen un apoyo constante y sincero, ha sido tan fuerte, que ha podido con las dificultades filtrando cristalitos de luz donde parecía imposible encontrarlos.
Me llevo muchísimos testimonios que han calado en mi alma y por los que doy infinitas gracias.
Estoy de acuerdo con que el camino cambia con la manera en que tú lo miras y, por ello creo que hay que enseñar a descubrirlo con cariño y entrega: amoldándose a él y no al contrario.

Ha sido todo un honor poder compartir esta experiencia junto a los Oblatos, les estoy muy agradecida por haber hecho posible este regalo.

P.D:  Y sigo caminando, ¿por qué?, porque confío en que así, algún día, conseguiré hacerme camino ¡Ultreia!



Fotografías cortesía de Santiago Reyes

jueves, 17 de agosto de 2017

El Camino te da lo que necesitas: Belén

Hoy es Belén de Aluche (Madrid) quien nos regala su testimonio como peregrina.

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En un principio yo no quería ir a hacer el Camino de Santiago. Sin embargo, Dios me quería allí. Me costó, pero al final decidí confiar y me embarqué en una aventura con Él.  Y desde el primer día le doy las gracias porque he participado en la peregrinación.

Durante este Camino me he encontrado con el Señor de muchas maneras distintas. Por ejemplo, a través de la naturaleza. También a través de las personas de los pueblos que cruzábamos y de otros peregrinos, que saludaban amablemente y daban ánimos para seguir. Y por supuesto he visto a Dios en los sacerdotes oblatos que nos acompañaban y mis compañeros de camino, así como en las oraciones y en las eucaristías.

Una vez me dijeron que el Camino no te da lo que buscas, sino lo que necesitas. En mi caso, se ha cumplido. De conversaciones con los demás, de la reflexión y de la oración mientras caminaba, he aprendido que a veces es más importante el camino que la meta, enseñanza que puedo aplicar a algunos ámbitos de mi vida. También que Dios da fuerza para poder seguir, y nunca me abandona.



Siempre lo ha dejado claro: “Amaos los unos a los otros como yo os he amado”. Creo que eso es lo que hemos vivido en estos días, nos hemos ayudado unos a otros, hemos compartido camino… todo con Dios en el centro.


miércoles, 16 de agosto de 2017

Caminar desde el matrimonio: Rosa y Samuel

En el Camino también participó un joven matrimonio de Málaga. Rosa y Samuel comparten su experiencia con todos nosotros.

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Para nosotros hacer el Camino de Santiago era muy importante. Y desde que supimos que se organizaba para los Jóvenes Oblatos estuvimos interesados en ir.


El Camino de Santiago comenzó antes de caminar en sí. Tuvimos que sacrificar las vacaciones familiares y dejar en Málaga a nuestros siete hijos, de lo cual no nos arrepentimos por todo lo que nos ha aportado.

La experiencia desde el principio ha sido de Comunión, una familia con un mismo sentir, un mismo Espíritu y una misma fe.

Ir descubriendo cada personaje de la Historia Sagrada e ir meditando mientras se caminaba, rodeados de tanta belleza, de la naturaleza, ha sido para nosotros muy enriquecedor.



El Camino para nosotros ha servido para desconectar de nuestro día a día agotador, además de ser una experiencia más en la que hemos tenido la ocasión de apoyarnos y animarnos el uno al otro, por supuesto también con el resto del grupo. 

Nos hemos encontrado con Dios en distintas y diversas ocasiones:  en la belleza de la creación, de la naturaleza, en los jóvenes con su servicialidad, tan poco común en personas de su edad; en los sacerdotes con su sencillez y cercanía; en los cocineros por su entrega y ejemplo de amor a Cristo; y como no, cada día en las oraciones y en la celebración de la Eucaristía.

Las adversidades que nos encontramos cada día en el camino, y los propios impedimentos particulares eran un motivo más de necesitar volver la mirada a Cristo encontrándolo en la oración que hicimos en pareja de laudes, Rosario...
Buscábamos renovar nuestra vocación matrimonial y a la vida familiar y le pedíamos a Santiago las fuerzas que muchas veces nos faltan.

Ahora sabemos que debemos seguir caminando junto a Él que es el Camino, la Verdad y la Vida para hacer de nuestra familia y nuestro amor signo del amor de Cristo a la humanidad.
Salimos fortalecidos en la vocación de seguir la llamada del carisma Oblato que confirmamos querer para nuestra vida y nuestra familia.

Después de estos días de cansancio físico pero llenos de la fuerza del Espíritu Santo que ha estado presente en los días compartidos sólo nos queda dar gracias a Dios.

¡Gracias Señor!

martes, 15 de agosto de 2017

El año de las vocaciones omi


Con motivo de la solemnidad de la Asunción de Nuestra Señora, el Superior General escribe una carta con fecha del 15 de agosto de 2017, en la que convoca un "Año de las Vocaciones Oblatas".

Se trata de una alegría, una esperanza y una responsabilidad para todos los que formamos parte de la Familia Oblata.

Compartimos el texto integro de la carta.



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L.J.C. et M.I.

Queridos Hermanos Oblatos, y todos nuestros Hermanos y Hermanas asociados al Carisma Oblato,

¡Feliz fiesta de la Asunción de Nuestra Señora!

En el curso de estos últimos años, las voces de muchos jóvenes oblatos de las diferentes Regiones de la Congregación, con una pasión viva y grande por nuestro futuro, expresaron claramente a los miembros del Gobierno Central que querían ayuda y guía en la renovación del ministerio de invitar a nuevos miembros para que se unan a nosotros. Expresaron su amor por nuestro carisma y el deseo de invitar a nuevos miembros, a menudo frente al desánimo y a la crítica de compañeros Oblatos que simplemente aceptan e incluso justifican la falta de jóvenes interesados en la vida religiosa misionera.

Algunos Oblatos mayores, igualmente, pedían un renovado compromiso con el ministerio vocacional. Expresaban su profunda fe en la capacidad de Dios para aumentar el número de vocaciones incluso en las situaciones más difíciles. ¡Recuerden el episodio en el que Moisés golpeó la roca! Están convencidos de que la acción del Espíritu aún empuja a los jóvenes a comprometerse en el seguimiento de Jesús como Misioneros Oblatos de María Inmaculada.

A la luz de estas voces, el 8 de diciembre de 2013, dirigí una carta a la Congregación sobre el ministerio de las vocaciones. Los Oblatos se sintieron respaldados para llevar adelante la promoción de una conciencia vocacional. Uno de los primeros frutos de este movimiento del Espíritu fue el Año Vocacional 2015/2016 celebrado en América Latina. Ésta ha sido la primera Región de nuestra Congregación, y la única hasta ahora, en patrocinar un año vocacional y en organizar un congreso para toda la Región. ¡Felicidades!

Otro fruto ha sido el primer congreso vocacional para toda la Congregación celebrado en Aix el pasado mes de julio con 32 oblatos llegados de todo el mundo. El tema fue hermoso y significativo: “ ‘Ven y Verás’ (Juan 1, 39): Centrándonos en la Alegría y Generosidad de Nuestra Vida Oblata.” Los miembros del Congreso invitaron a la Congregación a dedicar un año entero al tema de las vocaciones oblatas. Este momentum del Espíritu fue recogido por el Capítulo General de 2016 que aprobó una recomendación para el Gobierno Central recién elegido: “Declarar un Año para las Vocaciones oblatas en el presente mandato, tal como recomendaba el Congreso sobre las vocaciones oblatas.” (Artículo 28.4, pág. 32 ACTAS, Versión española).

Como respuesta a esta llamada del Capítulo general, anuncio el “Año de las Vocaciones Oblatas” del 8 de diciembre de 2017 al 25 de enero de 2019. El tema es el mismo del Congreso de vocaciones de 2016: “‘Ven y Verás’ (Juan 1, 39): Centrándonos en la Alegría y Generosidad de Nuestra Vida Oblata.”

Este “Año de las Vocaciones Oblatas” servirá de apoyo y a la vez se fortalecerá con la invitación del Papa Francisco a consagrar un año a “los Jóvenes, la Fe y el Discernimiento Vocacional”. De hecho, en el mensaje personal que nos dirigió en la audiencia con los miembros del Capítulo General el pasado 7 de octubre de 2016, puso ante nuestros ojos la urgencia de comprometernos con el ministerio de las vocaciones a la luz de las necesidades de la Iglesia: “El trabajo que hay que hacer para realizar todo esto (una Iglesia que sea para todos) es grande y también vosotros tenéis vuestra contribución específica que ofrecer… El campo de la misión de hoy parece agrandarse cada día… 

Por tanto, hay necesidad de ustedes, de su audacia misionera, de su disponibilidad para llevar a todos la Buena Noticia que libera y consuela” (Actas, Discurso del Santo Padre el Papa Francisco, pág. 7, edición española). Estas palabras, y todo su mensaje, no suenan como si el Papa Francisco creyera que ya hemos hecho nuestro trabajo, como si pudiéramos retirar nuestras Cruces Oblatas y desvanecernos en el pasado. ¡La Iglesia cuenta con nosotros para responder a las necesidades de los pobres de hoy y “escribir nuevas páginas” en la historia de la evangelización!

El “Año de las Vocaciones Oblatas” está siendo coordinado por el P. Cornelius Ngoka, OMI, como parte de su trabajo como Asistente General para la Formación. El comité organizador está presidido por el Padre Antoni Bochm, Consejero general para Europa, con la ayuda del Padre Guillaume Muthunda, Consejero general para África/Madagascar. Pronto tendremos más información. Pido a cada unidad que empiece ya a pensar de forma creativa y que trabaje para hacer de este año una renovación dinámica de nuestro compromiso con el ministerio de las vocaciones. Una forma más adecuada para iniciar la planificación de este especial “Año de las Vocaciones Oblatas” sería la creación de un comité especial en cada unidad, que trabaje al unísono con el gobierno de la unidad.

En esta fiesta de la Asunción de María, recordamos la gracia especial que recibió San Eugenio mientras bendecía la estatua de María Inmaculada aquel 15 de agosto de 1822. Aquella gracia desvaneció sus preocupaciones sobre el futuro de su pequeño grupo misionero e hizo crecer en la seguridad de que no era sólo su idea, sino que verdaderamente era la obra del Espíritu. Se le dio la convicción de que “nuestra querida Sociedad” sería fuente de gran santidad para nosotros y de gran beneficio misionero para la Iglesia. Confiamos el “Año de las Vocaciones Oblatas” a María Inmaculada, el modelo y salvaguarda de nuestra vida consagrada. Que su testimonio engendre en nosotros una profunda fe en que, con Dios, nada es imposible. Su presencia orante entre nosotros hará de este “Año de las Vocaciones Oblatas” un acontecimiento lleno del Espíritu, nos abrirá sorprendentes perspectivas y nos llenará con una inmensa esperanza.

Querría ya desde ahora expresar mi gratitud por vuestra participación generosa y con todo el corazón en este “Año de las Vocaciones Oblatas”.

Sinceramente en Jesucristo y María Inmaculada,

Padre Louis Lougen, OMI
Superior General

Solemnidad de la Asunción, 15 de agosto de 2017.

lunes, 14 de agosto de 2017

Un Camino diferente y que reafirma en el Carisma: Iván y Carlos


Dos jóvenes más comparten su experiencia de peregrinación a Santiago.

Iván, del barrio madrileño de Aluche, y Carlos de Málaga.

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Iván en un descanso del Camino

Para mí este Camino de Santiago era ya el segundo. De hecho repetía exactamente el mismo recorrido. Pero mi experiencia ha sido completamente diferente. La otra vez fue una experiencia de ocio en la que me lo pasé muy bien, pero en esta ocasión he sentido que todos como grupo hemos vivido la esencia del Carisma Oblato.

Hemos vivido en comunidad unos con otros  compartiendo nuestros bienes y nuestros dones, la caridad en la ayuda mutua que nos ofrecíamos en cada etapa. Y la oración en cada momento.

En resumen ha sido una gran experiencia de grupo y de fe por la que doy gracias a Dios, a los que han ayudado a que pudiésemos realizarlo y a todos los que han compartido esta experiencia conmigo.

Carlos en Tui, inicio del Camino

Para mí el Camino ha sido una experiencia muy bonita por varios aspectos:

◇ Poder compartir el momento con los Jóvenes Oblatos.
El ambiente que se crea cuando nos reunimos es inmejorable: te anima, te hace sentirte en familia y sobre todo te ayuda a encontrarte con Él. Me gustaría hacer una mención especial a Elena (chica con la que estoy saliendo), por llevarme, vivirlo y por empezar un nuevo camino juntos en Él.

◇ Volverme a llenar del carisma oblato.
El día a día me confirmaba que esto es lo que quiero vivir.

◇ Haber completado todas las etapas andando. 
Desde el primer día tenía una herida que me molestaba mucho al andar. No sé todavía cómo pude acabarlas todas. A base de ser cabezón, de ayuda y de rezar pude acabarlas.
*_"HAY QUE SABER SUFRIR"_*

◇Termino dando las gracias a todo el grupo OMI y a San Eugenio por darnos este regalo y por darme este nuevo camino junto a Elena.

*_"AHHG, NO SÉ NI CÓMO ME RÍO HIJO"_* (expresión muy utilizada por el difunto hermano Misael Prado OMI)

domingo, 13 de agosto de 2017

Camino de libertad y convivencia: Marisa

Comienzan a llegarnos testimonios de jóvenes peregrinos que han terminado el Camino de Santiago. Siguiendo la máxima evangélica "lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis", ellos quieren compartir con la Familia de Nosotros OMI sus experiencias.

Rompe el hielo Marisa, joven de Pozuelo.

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Esta peregrinación ha supuesto para mí una experiencia preciosa de libertad y convivencia fraterna. Han sido siete días de compartir, de encontrar a Dios en el otro, de aprender a valorar la naturaleza, de buscar las señales que te van guiando... Una preciosa y pequeña aventura tras la que me es más fácil poder afirmar que Dios está cerca, y que no pierde ninguna oportunidad de encontrarse con cada uno de nosotros.  El Camino me ha enseñado que merece la pena cansarse si es por llegar allí donde Dios te espera y que muy pocas cosas son necesarias para caminar alegre. Tanto tiempo preguntándome "¿qué me falta para ser feliz?" cuando la verdadera pregunta era "¿qué es lo que me sobra?".


Doy muchas gracias a Dios por la familia oblata porque, realmente, la palabra "familia" está muy bien asignada. Es un regalo poder compartir camino, inquietudes, cansancio, risas y canciones con otras personas, siempre con un mismo "centro común". Es en este encuentro con los demás en el que yo descubro quién quiero ser y me siento realmente yo misma. Me siento muy afortunada porque es dentro de la familia oblata donde yo he encontrado las amistades más especiales que tengo y es precioso poder compartir momentos así con ellos.

Además, nada de lo dicho anteriormente sería posible sin los OMI's que nos han acompañado (y los que no nos han acompañado pero sin los cuales no se podría haber hecho este Camino). ¡Cuánto me han enseñado! ¡Qué suerte tenemos! ¿Qué mejor manera de aprender a compartir en comunidad que viendo cómo lo hacen los mismos oblatos? Y agradezco también cada una de las conversaciones que he tenido con ellos, que me han ayudado a acercarme confiadamente a Dios y a ir descubriendo el camino que debo seguir más allá de la peregrinación misma.

Creo que, en definitiva, este Camino de Santiago ha sido una consecución de regalos muy sencillos pero fundamentales de parte de Dios. Ahora queda reposarlos, aprender de ellos y "recomenzar" el camino cada uno desde nuestra casa... ¡Qué bueno que la aventura no haya hecho más que comenzar!

Marisa Macicior

sábado, 12 de agosto de 2017

Los Jóvenes Oblatos lo vuelven a hacer...



Sí, lo volvieron a hacer. Tras 8 años, verano del 2009 para ser precisos, los Jóvenes Oblatos vuelven a terminar el Camino de Santiago.

Esta vez fue el Camino Portugués, desde Tui a 119 kilómetros de Santiago de Compostela. Caminando una media de 19,8 kms diarios. Guiados cada día por la figura de uno de los grandes personajes de la Revelación cristiana (Abraham, Moisés, rey David, Jesús de Nazaret, San Pablo, María, Santiago... y San Eugenio), los jóvenes peregrinos han completado un camino exterior e interior lleno de retos y grandes satisfacciones.


La peregrinación, que comenzó el pasado día 2 de agosto, concluyó el día 9 del mismo mes con la celebración de la Misa del Peregrino ante la tumba del Apóstol Santiago, en la catedral compostelana.

Los 29 peregrinos que han participado de esta experiencia han podido caminar y compartir camino. Entre las dificultades no han faltado algunos abandonos forzosos por cuestiones de salud, que afortunadamente parecen ya superados, y problemas físicos derivados de la exigencia del esfuerzo.

El Camino ha sido posible gracias a la colaboración inestimable de Rafa Ramos y Nuria Serrano. Ellos, con su trabajo y dedicación a la logística e intendencia, han sido apoyo y pilar de estos días.


También ha sido significativa la participación de oblatos religiosos en la peregrinación compartida con los jóvenes: el p. Antonio Buonnano (superior y párroco de Diego de León), el p. Alberto Ruíz (superior y párroco de Málaga), el p. Javier Montero (párroco de Aluche), el p. Carlos Huete (vicario parroquial de Aluche) y los pp. Tino Migliaccio y David Muñoz (de Pozuelo).



Desde Nosotros OMI hemos pedido a los Jóvenes Oblatos que han participado en esta experiencia que la compartan con el resto de la Familia Oblata. Seguramente podremos leer algunos de sus testimonios en nuestro blog en los próximos días.